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POSICIÓN DEL MOTOR - Definición - Significado

La elección de la posición del motor en el proyecto de un automóvil tiene una importancia fundamental, puesto que influye y condiciona tanto los espacios, como la distribución de los pesos y también el comportamiento del vehículo en carretera.

La posición del motor se indica respecto al habitáculo y también se distingue según su situación respecto a los ejes de las ruedas.

Motor delantero - Es la posición más clásica, que permite cargar adecuadamente las ruedas directrices; en el caso de vehículos con propulsión trasera no presenta limitaciones respecto a la longitud del propulsor, pero existen problemas en cuanto a la colocación del árbol de transmisión y la supresión de las vibraciones y ruidos que el mismo origina. En las berlinas de serie, el árbol se hace pasar por el centro del habitáculo, por el llamado túnel; en los monoplazas de competición, para rebajar al máximo el baricentro, en tiempos pasados se recurrió a colocar descentrado el árbol de transmisión o incluso todo el grupo propulsor (por ejemplo, el Lotus de Fórmula 1 de 1958 y el Lola de Fórmula Júnior de 1960). A veces, para reducir sus dimensiones longitudinales y para mejorar la distribución de los pesos se coloca el cambio en la parte trasera, formando un bloque con el diferencial; en este caso, hay que tener mucho cuidado con la rigidez y el equilibrio del árbol de transmisión, que gira a la misma velocidad que el cigüeñal y está sometido a continuas torsiones cuando el volante está en posición trasera.

En los automóviles con tracción delantera, el motor está generalmente colocado avanzado en voladizo, de manera que gravite íntegramente sobre las ruedas directrices; cuando la batalla es bastante grande, el motor puede colocarse en posición central, es decir, detrás del eje delantero con el grupo cambio-diferencial dirigido hacia delante (por ejemplo, en las grandes berlinas tipo Citroen T.A., DS y SM). Un caso especial lo constituye el Fiat 500 Topolino de propulsión trasera con motor en voladizo en la parte delantera; esta disposición se justifica por el proyecto original del vehículo, que tenía prevista la tracción delantera.

La posición transversal ha ido ampliándose dentro de las tracciones delanteras, sobre todo a causa del menor espacio que ocupa longitudinalmente y por la supresión del par cónico (con dicha disposición el par de reducción final es de engranajes rectos) que permite la lubricación en un solo bloque del cambio y del diferencial y, a veces, también del motor. Para disminuir la altura del capó delantero se inclina algunas veces el bloque del motor (por ejemplo, en el coche Peugeot 104 y en el Citroen CX); sin embargo, en dicho caso se reduce la accesibilidad a los órganos mecánicos que quedan en la parte inferior.

Cuando el motor está colocado transver-salmente, es necesario adoptar cárteres de aceite de configuración especial para evitar que las sacudidas durante la marcha y los movimientos de balanceo provoquen acumulación del lubricante en un lado, con lo que la bomba de aceite trabajaría en vacío.

Motor trasero - Se adopta universalmente en los utilitarios y consiste en la colocación del motor detrás del eje trasero; tiene la ventaja de dejar libre el piso del vehículo sin presentar la complejidad típica de los vehículos con todo delante, resultante de la realización de ruedas simultáneamente motrices y directrices. Con tal disposición se consigue una distribución de las cargas notablemente desplazada sobre el eje trasero (por este motivo, no es posible construir un vehículo con motor trasero y tracción delantera); se trata, pues, de restablecer el equilibrio desplazando hacia delante todas las partes accesorias (especialmente depósitos y batería). Desde el punto de vista de la construcción, la economía que se consigue con la eliminación del árbol de transmisión se compensa parcialmente con la necesidad de adoptar suspensiones de ruedas independientes.

El motor trasero puede estar situado también en posición transversal; en este caso, además de disminuir las masas en voladizo y, por consiguiente, el momento de inercia polar, se disminuye también el desequilibrio de la carga entre los dos ejes y se evita el par cónico.

En el sector de las competiciones, el motor trasero en voladizo ha tenido éxito incluso en los vehículos no derivados de los de serie; Abarth, por ejemplo, durante muchos años ha sido fiel a la disposición en voladizo del propulsor para sus vehículos sport, llegando incluso a construir un monoplaza, destinado a los récords para distancias cortas, con dicha disposición.

Motor central - Se denomina de este modo la disposición del motor trasero, pero colocado delante de las ruedas motrices; desde los años sesenta ha sido la disposición clásica de los vehículos de competición y de los automóviles más sofisticados.

Inicíalmente, la adopción de esta disposición para los vehículos de carreras no trataba de variar esencialmente la distribución de los pesos, que difería poco de las construcciones con motor delantero y depósitos traseros, pero estaba justificada por la supresión del largo árbol de transmisión que permitía rebajar el puesto de conducción.

Posteriormente, cuando las mejoras introducidas en los neumáticos, las suspensiones y el firme de los recorridos de competición hicieron destacar, además de la potencia, las características de retención en carretera y la manejabilidad que dicha disposición podía ofrecer, el motor central se impuso definitivamente.

Los motivos consisten en la posibilidad de obtener una distribución correcta de las cargas sobre los 2 ejes (aproximadamente, el 40 % en el delantero y el 60 % en el trasero), un reducido aumento de inercia polar por la concentración en el interior de los ejes de las masas mayores (motor y depósitos), y la posibilidad de construir frontales bajos y perfilados con características aerodinámicas óptimas.

En la producción de serie, el motor central implica en menor medida dichas ventajas y presenta los inconvenientes de tener que reservar para el grupo propulsor parte del espacio que normalmente se destina al habitáculo y, como consecuencia, para conseguir un espacio suficiente se impone aumentar la longitud del vehículo. También en este caso, para disminuir las dimensiones longitudinales el motor puede colocarse transversal.

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