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GUARDABARROS - Definición - Significado

Protección, inicialmente de cuero o de madera, de configuraciones diversas, que se utilizaba en los carruajes para impedir que el conductor y los pasajeros fuesen salpicados por el barro que lanzaban las ruedas. Su aplicación se extendió notablemente a mediados del siglo xix, sobre todo en los carruajes tipo via-á-vis, mylord y Victoria.

La aparición de la tracción mecánica no conllevó una diferencia esencial entre la forma de los carruajes de caballos y los automóviles, por lo que el guardabarros no fue modificado respecto a su forma inicial. Por razones de consistencia se pasó del cuero y la madera a la chapa de acero, pero la pieza conservó su independencia del resto de la carrocería, a la cual estaba unida con soportes diversos.

Al principio, el guardabarros estaba constituido por 2 elementos, cada uno de los cuales envolvía aproximadamente la mitad de una rueda (delantera o trasera). En 1899 pasaron a integrarse con el estribo. Hacia 1910 aparecieron los primeros guardabarros traseros unidos a la carrocería, y 3 años más tarde comenzó a generalizarse la continuidad de ésa con los guardabarros delanteros. Sin embargo, estos elementos aún no habían sido objeto de investigación estilística.

En los años veinte, tanto los guardabarros como el resto de la carrocería fueron objeto de atención por los carroceros, quienes realizaron formas diversas y extravagantes. Pero su forma aún tenía un aspecto común: configuración curvilínea, con comienzo en la vertical de la parte delantera del neumático y conexión con el montante de la puerta delantera. En cambio, los guardabarros traseros envolvían más de media rueda y, a veces, sobresalían, pero el enlace con el estribo era obligado.

La máxima expresión estilística del guardabarros llegó en 1930, con la época dorada de los carroceros franceses. Ejemplos típicos de la época fueron el Bugatti SS (1932), el Bugatti Royale (realizado por Binder), el Panhard Dynamic (1936), el Bugatti Atlantic y los Delage y Delahaye de 1939. Con tales realizaciones y bajo el impulso de los problemas aerodinámicos, se inició la fase de integración total del guardabarros a la carrocería. Ya en 1936 el Bugatti S7S, presentado en el Gran Premio del A.C.F., incluía los guardabarros en la carrocería, sin solución de continuidad transversal ni longitudinal.

Sin embargo, fueron los estilistas norteamericanos quienes determinaron el fin del guardabarros como elemento independiente: los modelos de Estados Unidos de los años cuarenta anticiparon la línea pontoon, que adoptarían en 1946 la Kaiser-Frazer y la Studebaker. En Europa la línea fue aplicada en el coupé Cisitalia tipo 202 de Pininfarina, en el Isotta Fraschini 8 C Monterosa y en el Cemsa Caproni F 11. En estos automóviles (excepto en el Cisitalia), el guardabarros desaparecía en la variación horizontal del flanco, cuyas líneas se originaban en el frontal, discurrían paralelas al capó del motor, se confundían con la cintura, proseguían englobando los guardabarros traseros y seguían paralelamente la orientación del maletero. Los grupos ópticos delanteros y las luces traseras de señalización estaban englobados en la carrocería y constituían el principio y el final de los flancos.

En los años cincuenta la línea de los guardabarros se adaptó al estilo general del automóvil. Los de la parte trasera fueron objeto de excesos estilísticos, sobre todo en Norteamérica, que culminaron con la presencia de aletas en el Chevrolet Impala y en el Cadillac Pleetwood (1959).

Superadas esas tendencias, en los años sesenta se pasó a una expresión estilística más sobria, lineal y funcional. Inicialmente se difundió sobre todo en Europa, donde originó una cierta uniformidad de estilo, modificada sólo por las adaptaciones de los grupos ópticos y de las molduras de embellecimiento. Se mantuvieron al margen de esta tendencia algunos modelos Citroen, como el DS (con su flanco especial) y el 2 CV (con guardabarros). En cuanto a la obligatoriedad de la presencia de guardabarros para evitar salpicaduras hacia las placas de matrícula y aparatos de alumbrado, las legislaciones se han ido adaptando progresivamente a las distintas tendencias estilísticas, permitiendo reemplazar aquellas protecciones por cualquier disposición de la carrocería que produzca un efecto análogo.

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