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ANTIRROBO - Definición - Significado

Voz usada en el campo automovilístico para indicar todo dispositivo destinado a limitar, frustrar o retrasar las tentativas de robo del automóvil o de alguna de sus partes. Este tipo de delito es uno de los más difundidos y, por tanto, resulta lógico que los usuarios, las fábricas de accesorios y las empresas automovilísticas hayan imaginado los sistemas más variados para reducir al máximo los riesgos de robo. También el progreso técnico ha contribuido eficazmente a la eficacia •y a la validez de tales dispositivos, aunque es preciso hacer constar que la ingeniosidad y la complejidad de algunas soluciones han sido neutralizadas por la preparación y astucia de los ladrones que viven en constante competencia. Con lo que precede, resulta obvio que el dispositivo antirrobo perfecto no existe y difícilmente se conseguirá. La misma fabricación en serie de los diversos aparatos representa uno de los aspectos más débiles desde el punto de vista de la invulnerabilidad, ya que permite a los ladrones, que generalmente son verdaderos expertos, documentarse sobre el funcionamiento y los secretos de los varios tipos existentes en el mercado, imaginando consecuentemente la manera de neutralizarlos.

Desde el punto de vista histórico, puede considerarse la cerradura de las puertas como el primer antirrobo montado en los automóviles, aunque es verdad que también existía en las carrozas de caballos. Hasta los años treinta éste era el único antirrobo previsto por los fabricantes. Después se personalizó más el coche, dotándole de una segunda cerradura aplicada al contacto. Hasta entonces, y en algunos coches incluso después, esta llave era única para cada tipo de coche y consistía en una simple clavija.

La facilidad con que algunas cerraduras pueden ser abiertas con una simple ganzúa y el limitado número de combinaciones que los constructores adoptan en serie, indujo a que artesanos y particulares montasen dispositivos suplementarios antirrobo. El primero de BIIOS fue puesto a punto en EE.UU., en 1920, y consistía en un mecanismo que se aplicaba al volante de la dirección, consistente en un cerrojo de pulsador, que accionado manualmente para vencer el resorte quedaba en posición mediante una cerradura con llave. En Francia, en 1924, salió un original sistema de antirrobo consistente en una pletina de hierro que se sujetaba transversalmente a la placa de matricula de forma que ocultaba parte de sus números, llamando así la atención de los agentes de circulación.

Después de la segunda guerra mundial, a los dispositivos antirrobo mecánicos se agregaron los sistemas eléctricos y más tarde los electrónicos. Los dispositivos mecánicos más perfeccionados se emplean actualmente a gran escala en los automóviles de serie, ofreciéndose en forma opcional. En muchos países es obligatorio en los coches el dispositivo antirrobo que actúa con la llave del contacto bloqueando mecánicamente la barra de la dirección.

Los sistemas eléctricos interfieren el encendido o la bomba de gasolina, impidiendo la puesta en marcha al quedar desconectado un interruptor instalado en lugar oculto. Otros modelos disparan el claxon en el momento de abrirse la puerta o el maletero.

Por último, los dispositivos antirrobo electrónicos son los más perfeccionados y están conectados, a través de un circuito transisto-rizado, con el claxon. El interruptor que hace funcionar la alarma se instala en el interior del coche y está conectado a un circuito amortiguador que al retrasar la aparición de la señal permite al conductor salir de él con tiempo suficiente para cerrar las puertas sin que se dispare. En el momento de subir al coche, interviene un segundo circuito amortiguador que concede al conductor 5-10 s, tiempo más que suficiente para poder acomodarse y desconectar el dispositivo de alarma.

En líneas generales puede decirse que la eficacia de cualquier dispositivo antirrobo aumenta notablemente si se fabrica como ejemplar único o por lo menos en pequeñas series: en efecto, una mayor diversificación de los tipos reduce la posibilidad de desentrañar su funcionamiento e impide al ladrón adquirir la experiencia previa indispensable. Además, en algunos casos es conveniente que los antirrobos se coloquen de forma que resulten visibles desde el exterior, ya que la evidencia de tener que afrontar un problema hace desistir muchas veces al presunto ladrón.

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