Término utilizado para designar los elementos y accesorios que los constructores ofrecen como dotación «a petición del cliente» en los coches nuevos.
La gama de opcionales o extras ofrecida con el consiguiente sobreprecio se inició en Estados Unidos y Alemania, para extenderse a la mayoría de los países, hasta casi generalizarse a partir de los años setenta. Comprende tanto las partes puramente accesorias (tapizados, vidrios coloreados, asientos reclínables, moqueta, pintura metalizada, etc.) como equipos y partes mecánicas completas (motores, cambios automáticos, diferencial autoblocante, llantas de aleación ligera, etc.). Finalmente, ya no pueden considerarse como opcionales, aunque antes lo fueron, diversos elementos y dispositivos de seguridad que obligatoriamente deben incorporar los vehículos para poder circular en la mayoría de los países. Estos elementos son: antírrobo, cinturones de seguridad, apoyacabezas, espejo retrovisor externo, etc.
No obstante, es conveniente hacer notar que a veces se catalogan como opcionales algunos accesorios que en la práctica son montados en producción sobre todos los vehículos y que, por consiguiente, no pueden ser descartados. En este caso, el precio de catálogo es sólo un valor abstracto al que no corresponde ninguna versión de aquel modelo.
