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LAVADO - Definición - Significado

Operación de limpieza interior y exterior de la carrocería que, a pesar de no tener consecuencias directas sobre el funcionamiento del coche, es de gran importancia para la conservación de la chapa, de la pintura, de los revestimientos y de la guarnicionería. El lavado, si se realiza periódicamente y con el debido cuidado, evita la progresión de los procesos degenerativos de la pintura y la chapa, y limita algunos desgastes y corrosiones originados por el polvo y los agentes atmosféricos. La suciedad que se acumula sobre la pintura está constituida en su mayor parte por smog atmosférico, por partículas carbonosas provenientes de los escapes de otros vehículos y por la sal esparcida en las carreteras. Dichas substancias tienen un comportamiento agresivo respecto a las pinturas, que corroen, aumentan su porosidad y las convierten en opacas. El perjuicio que la suciedad puede acarrear depende del tiempo que permanezca depositada sobre la pintura y ello explica el que un coche lavado con frecuencia presente una pintura mucho más brillante y menos porosa que otro que se lave de tarde en tarde.

Con el fin de obtener un resultado inmejorable conviene que el lavado propiamente dicho vaya precedido de un rociado realizado exclusivamente con el chorro de agua, para eliminar el polvo y ablandar las zonas recubiertas de suciedad que, al pasar la esponja o los cepillos, podrían rayarse con facilidad.

La solución de agua y jabón debe ser bastante diluida, pues de lo contrario la operación de enjuague no resultaría completa. Deberán excluirse los detergentes demasiado fuertes, por el peligro de destruir el brillo.

Revisten particular importancia las operaciones de enjuague y secado, ya que de ellas depende el brillo final de la carrocería; el enjuague debe ser abundante y cuidado a fin de eliminar los residuos del detergente, incluso los depositados en las canalizaciones de drenaje. El secado debe ser completo y rápido, evitando que el agua se seque sobre la pintura, porque ello da origen a la formación de manchas y a la aparición de la opacidad (por ello no se aconseja lavar el coche cuando la chapa está caliente).

Una vez terminada la operación de lavado, es importante comprobar los frenos, ya que los materiales que funcionan por rozamiento pierden gran parte de su eficacia si están mojados, siendo imprescindible eliminar todo vestigio de humedad del sistema de frenado; ello se consigue iniciando la marcha a baja velocidad teniendo el pedal del freno ligeramente presionado y soltándolo cuando se haya comprobado que se ha restablecido la totalidad de su capacidad de frenado.

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