Al comienzo de su funcionamiento, siendo nula la corriente que pasa por el circuito de excitación, se utiliza para generar la corriente inducida el fenómeno del magnetismo remanente, que permite la existencia de un pequeño flujo magnético. Éste, al comienzo del funcionamiento, origina una débil corriente inducida que, recorriendo el circuito de excitación, refuerza el flujo magnético del campo y por consiguiente la corriente producida.
El rotor de la dinamo está constituido por un núcleo de hierro dulce, subdividido en muchas chapas delgadas y aisladas entre sí con objeto de atenuar el fenómeno de las corrientes parásitas, siempre presentes en las masas metálicas en movimiento en un campo magnético. Sobre dicho núcleo se halla el devanado. Éste está constituido por una serie de espiras de cobre, que durante el funcionamiento de la dinamo son recorridas por la corriente inducida.
El núcleo está montado sobre un eje por el que entra la potencia mecánica necesaria y está unido a él generalmente por un elemento estriado. El eje se apoya en 2 cojinetes, comúnmente de bolas, alojados en la estructura externa de la dinamo.
El espacio que queda entre inductor e inducido, necesario para que su movimiento relativo pueda realizarse sin impedimento, toma el nombre de entrehierro, y debe ser muy pequeño con el fin de tener un circuito de baja reluctancia magnética, normalmente de 0,25-0,35 mm.
En un extremo del eje está montado el colector, constituido por una serie de laminillas de cobre, aisladas entre sí por un estrato de mica de un espesor del orden de 0,6-0,8 mm. Es necesario que los espesores radiales de las partes de cobre y de mica se escojan de forma que quede compensado el mayor desgaste del cobre respecto a la mica: normalmente las partes de mica se fresan de modo que su superficie quede por debajo de la de las laminillas de cobre en una distancia de unos 0,4-0,5 mm.
La corriente inducida originada en el devanado y rectificada por el colector es recogida por las escobillas, que son pequeños bloques de grafito mantenidos en contacto deslizante con el colector mediante la presión de un muelle.
Sobre el eje de la dinamo se monta, generalmente mediante una chaveta de disco, una polea movida por el motor por medio de una correa trapecial. Solidario con la polea hay un ventilador centrífugo, cuya misión es la de refrigerar la dinamo. Por motivos de sencillez de manejo la dinamo se monta en general con el eje paralelo al cigüeñal. Con frecuencia, el cuerpo de la dinamo está unido al bloque del motor mediante un eje, alrededor del cual la dinamo puede girar, o bien mediante guías a lo largo de las cuales puede desplazarse, con objeto de mantener tirante la correa.
