UNIFICACIÓN - Definición - Significado

29/04/2011

Término para indicar la emisión de normas a las que deben atenerse los productos de la industria. En casi todos los países existen organismos que tienen la finalidad de editar oficialmente dichas normas; por ejemplo, el organismo normalizador español es IRANOR (Instituto Nacional de Racionalización y Normalización) que emite las normas UNE referentes a los más variados sectores de la industria. Existen, pues, las normas de proyecto de las estructuras soldadas, las de dibujo técnico, las que fijan las características de los materiales, las de corrección de los bocetos y las de aparatos médicos y hospitalarios, por citar algunos ejemplos.

El término exacto para definir la emisión de las normas sería en realidad el de normalización o estandarización, mientras que el de unificación no es más que un caso especial, es decir, la reducción (del latín «unum faceré») del número de normas, de tipos o de ejemplares, obtenida agrupando en una sola varias normas o ejemplares similares.

Pueden existir: unificación empresarial, cuyas normas rigen dentro del ámbito de la empresa que las emite y utiliza, y unificaciones nacional o internacional, relativas a la emisión de normas que rigen en el interior de una sola nación o con validez dentro de varias naciones. Entre los entes y organismos nacionales, además del IRANOR ya citado, tienen gran importancia: APNOR (Francia), DNA (República Federal Alemana), BS (Gran Bretaña), UNÍ (Italia), ANSÍ (Estados Unidos) y GHOST (URSS). Por otra parte, a nivel internacional, el organismo normaliza-dor más importante es la ISO.

Históricamente, puede afirmarse que la primera necesidad de unificación se presentó cuando la industria comenzó a producir objetos que generalmente podían ser reparados por otros artesanos sin necesidad de emplear utilajes especiales. Efectivamente, la pieza rota podía ser reparada o rehecha con sólo habilidad manual. Sin embargo, la industria introdujo gradualmente, en el siglo xix, el concepto de intercambiabilidad, eliminando las operaciones, obligatorias hasta entonces, del ajuste manual; esto significaba construir todas las piezas de recambio tan semejantes, que pudieran ser intercambiables. Los límites de esta semejanza estaban establecidos en las normas interiores de cada empresa (tolerancia de mecanización) y constituyen el primer ejemplo de unificación.

Las industrias norteamericana y británica fueron las primeras que produjeron piezas en grandes series, partes y componentes con dimensiones unificadas (tornillos, bulones, juntas, cojinetes de bolas, arandelas, etc.). Esto explica la difusión que han tenido en ciertos sectores (por ejemplo, en los tubos de gas) los sistemas de medida anglosajones.

A principios del siglo xx, la Ford y la General Motors iniciaron la unificación de componentes automovilísticos organizando o absorbiendo empresas especializadas en la construcción de carburadores, bujías, aparatos eléctricos, frenos, embragues, etc.

Gradualmente, pero sobre todo después de la segunda guerra mundial, las piezas y los grupos unificados fueron adquiriendo una importancia fundamental en las empresas más organizadas. La tendencia que se ha intensificado en los últimos años es la tentativa de unificar incluso los motores entre los diferentes modelos de una misma marca o de unificar las carrocerías equipándolas con motores diferentes. Las grandes empresas, como Fiat, Ford y Volkswagen, se sirven de constructores especializados de embragues, juntas, cambios de velocidades, puentes traseros o cajas de dirección: sus respectivos productos pueden ser elegidos dentro de una gama que puede cubrir todas las exigencias y que, por tanto, no son más que componentes unificados. De esta manera, al ser construidos por fabricantes especializados, poseen un nivel de fiabilidad muy alto, lo que hace más fácil el trabajo del proyectista que, partiendo de los catálogos del constructor, se limita a elegir los componentes que debe montar en su proyecto, que resultan más accesibles en el mercado de recambios, puesto que son adoptados por un gran número de modelos. A pesar de estas consideraciones, es necesario hacer constar que, respecto a los demás sectores, la industria automovilística está bastante retrasada en cuanto a unificación entre los diferentes productores. Un ejemplo se tiene en que hasta 1977 no están en vigor las recomendaciones para unificar los mandos de los automóviles o, incluso, algo tan simple como las alturas, desde el suelo, de los parachoques.

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