EXTINTOR - Definición - Significado

02/11/2010
Aparato portátil contra incendios, constituido por un recipiente cilindrico de chapa que contiene el producto para la extinción; al ser accionado el aparato, el producto resulta proyectado por la presión obtenida generalmente con dióxido de carbono, producido en el recipiente en el mismo momento. Su capacidad y el alcance de su chorro son muy variables, pasando de los 1-2 1 y 2-3 m característicos de los pequeños extintores manuales (adecuados para apagar conatos de incendio de superficie limitada), a los S00 1 y 30 m de los montados sobre ruedas. Su funcionamiento se basa en la eliminación de uno de los tres factores necesarios para la formación de un incendio (combustible, comburente y calor). En la práctica eso se consigue diluyendo el aire, es decir el comburente, enfriando el combustible o separándolo del comburente.
Para los incendios es posible establecer 4 clases: clase A (combustibles sólidos, como madera, materias textiles, gomas y plásticos), clase B (combustibles líquidos o gaseosos, como gasolina, aceites, barnices y materias grasas), clase C (elementos e instalaciones eléctricos) y clase D (metales combustibles, como magnesio y sus aleaciones, sodio y potasio).
Los extintores están constituidos por una bomba que contiene la substancia apagafuegos y el propelente gaseoso, destinado a lanzar ésta sobre la base de la llama y desde la mayor distancia posible. En extintores de cierta capacidad, el tubo de salida debe estar térmicamente aislado para evitar que el enfriamiento, debido a la expansión del gas, cause lesiones en la mano del operador.
La substancia extintora más económica es evidentemente el agua (idónea solamente para incendios de la clase A), que actúa por enfriamiento y por extinción, pero no sirve para incendios de combustibles líquidos, dado que éstos pueden flotar en el agua y se extienden todavía más; el agua debe evitarse también en los incendios de instalaciones eléctricas, ya que, por ser buena conductora de la electricidad, puede ocasionar chispazos; resulta igualmente muy peligrosa en el caso de aleaciones de magnesio en llamas, porque a las elevadas temperaturas que se producen, su efecto es contraproducente.
La espuma es adecuada en incendios de combustibles, sean sólidos o líquidos, porque forma un estrato compacto que aisla el combustible del comburente, ahogando la llama; pero por ser conductora de la electricidad la espuma normal no debe usarse en incendios de la clase C.
Los gases inertes, como dióxido de carbono, indicados para incendios de las clases B y C, diluyen el aire hasta el punto de anular su acción comburente; por este motivo la acción es más eficaz en locales cerrados.
Los polvos tienen acción química de extinción y de enfriamiento. Hay varios tipos, cuya idoneidad depende de la calidad del combustible: los bicarbonatos sódico y potásico, indicados para las clases B y C, desprenden dióxido de carbono y al mismo tiempo enfrían y aislan la llama del combustible; el grafito, la dolomita y el cloruro sódico son adecuados para incendios de la clase D, ya que enfrían los metales aislándolos del aire.
Los líquidos halogenados (el más conocido es el fluobreno) resultan adecuados para incendios de las clases B y C, siendo especialmente eficaces por su acción química inhibidora frente a la combustión; sin embargo, desprenden un gas de cierta toxicidad.
Los incendios que pueden tener lugar en el sector automovilístico son en general de la clase B, y resultan adecuados todos los extintores, a excepción de los que contienen agua; la mayor eficacia corresponde a los de polvo y los confeccionados a base de líquidos halogenados. Los primeros pueden perjudicar al motor si son aspirados por los cilindros, y actúan mucho más lentamente que los líquidos halogenados. Por consiguiente, éstos son considerados los más adecuados para el uso automovilí stico.
En el comercio existen extintores de pequeñas dimensiones, adecuados para ser instalados de forma fácil y racional en los automóviles, y que según los tipos poseen un alcance entre 3 y 5 m y un tiempo de descarga entre 5 y 12 s. Habida cuenta de sus limitaciones, hay que instalarlos al alcance de la mano, a fin de poder intervenir con la mayor rapidez y dirigir el chorro exactamente sobre la base del fuego. En el caso de un incendio en el alojamiento del motor es oportuno efectuar el lanzamiento del primer chorro (2-3 s), a través de las entradas de aire, con el fin de reducir la violencia de las llamas, y sucesivamente abrir el capó y apagar definitivamente el incendio.
En los coches de competición existe, obligatoriamente, un extintor conectado a una instalación distribuidora con salidas en los puntos más peligrosos; el extintor se acciona mediante un pulsador rojo al que pueden acceder fácilmente tanto el piloto como los que eventualmente vayan a prestarle auxilio.
Para poder proceder con serenidad en las situaciones de emergencia, sería oportuno realizar alguna prueba de extinción de pequeños incendios provocados en lugares seguros. Dado que existe la posibilidad de una descarga lenta del propelente, los extintores deben ser controlados periódicamente utilizando los servicios de los proveedores. En algunos extintores existe un manómetro que inmediatamente indica el estado de la carga. (*Antiincendio.)

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