CONFORT - Definición - Significado

15/10/2010

Palabra de origen inglés (comfort) que significa literalmente comodidad, bienestar. Generalmente cuando se dice que «se está a gusto» se manifiesta que uno se encuentra bien en una determinada posición o circunstancia.

En el caso de un automóvil, las disposiciones que debe tomar el proyectista para que el conductor y los pasajeros «se encuentren a gusto» son numerosas. Los problemas relativos al confort del conductor son más complicados, puesto que es necesario garantizar la máxima comodidad y maniobrabilidad de los mandos, aparte de que éste acusa más los factores negativos al no poder moverse libremente, al contrario de lo que ocurre a los pasajeros.

El confort de un automóvil sólo puede valorarse partiendo de sensaciones subjetivas y no es, por tanto, susceptible de medida. Sin embargo, el estudio estadístico permite llegar a los valores óptimos de los diferentes parámetros. Los factores que más influyen en el confort de un automóvil son las vibraciones, las sacudidas, el ruido, las posiciones angulares de las partes del cuerpo, la magnitud del balanceo y del cabeceo, y la climatización.

Las desigualdades del piso de la carretera producen sobre la suspensión del vehículo efectos asimilables a los de cierta violencia sinusoidal y de una solicitación escalonada; las solicitaciones producidas de este modo son transmitidas a la carrocería. Otras vibraciones molestas para los pasajeros son las procedentes de los órganos mecánicos; al conductor pueden llegar también vibraciones a través de la dirección y de otros mandos. Para salvar este tipo de vibraciones se sujetan los órganos mecánicos a la carrocería con soportes de goma y, a veces, se recurre al mando hidráulico del embrague, que permite disminuir las vibraciones.

Más dificultoso es el problema de reducir las solicitaciones impuestas a los pasajeros por las desigualdades de la carretera y la fuerza centrífuga en las curvas. Es necesario actuar sobre la suspensión y los asientos para impedir o reducir las vibraciones a un límite soportable por el cuerpo humano.

Estudios experimentales han demostrado que el hombre acusa de diferente manera las vibraciones, según el sentido de éstas. El cabeceo fatiga especialmente los músculos de los hombros y de la región de la nuca. El balanceo produce sensación de náuseas y alteraciones en el laberinto que modifican el sentido del equilibrio.

Las investigaciones experimentales han revelado que las oscilaciones de frecuencia inferior a 0,5 Hz producen un malestar semejante al mareo en un barco; las frecuencias de 5-6 Hz causan fatiga general, debida a la resonancia en los músculos, y frecuencias del orden de 20 Hz son perjudiciales para las vértebras cervicales. El campo en el cual las vibraciones son aceptables está restringido a las frecuencias de 1-3 Hz.

Un examen más atento del fenómeno puede efectuarse observando también la amplitud de las vibraciones y las aceleraciones verticales a las que está sometido el pasajero. De este modo resulta que las aceleraciones verticales deben ser inferiores a 0,02 g y que la amplitud de las vibraciones soportables varía con la frecuencia; representando sobre un diagrama las amplitudes en función de las frecuencias, se obtiene un esquema de la soportabilidad de éstas.

Los fabricantes de automóviles tienen que calcular las suspensiones de éstos, de modo que reduzcan todo lo posible las vibraciones. A menudo, las soluciones óptimas para el confort no corresponden con la mejor estabilidad del vehículo; por tanto, es preciso buscar una solución intermedia que garantice la máxima comodidad solamente para ciertas velocidades y para determinados estados de la carretera. Un papel fundamental representa en ello el asiento, cuyos muelles deben tener sus frecuencias propias diferentes a las de las solicitaciones transmitidas al casco de la carrocería por las suspensiones, para evitar los fenómenos de resonancia; calculando convenientemente las dimensiones de los muelles de los asientos se puede compensar la acción de las suspensiones, logrando un confort aceptable.

La eficiencia del sistema formado por los asientos y las suspensiones se experimenta en el laboratorio con dispositivos que permiten simular las vibraciones impuestas por el estado de la carretera. Una persona sentada en el asiento juzga del confort, mientras los instrumentos registran la frecuencia y la amplitud de las vibraciones y las aceleraciones verticales.

Los asientos se estudian también desde el punto de vista fisiológico: es preciso que las diversas partes del cuerpo formen ángulos tales que se evite la fatiga. A este fin, los asientos tienen generalmente el respaldo regulable, aunque a veces esto resulta insuficiente. Por ello se han estudiado asientos anatómicos dotados de soportes lumbares adecuados y variables. Es obvio que tales asientos no son una solución ideal para cada pasajero, pero representan cierto adelanto respecto a las exigencias de la mayoría.

El problema se complica notablemente en el caso del conductor: la posición de los mandos (volante, pedales, etc.) debe permitir que los ángulos formados por las articulaciones se aproximen todo lo posible a los deducidos por los estudios de la biomecánica; la palanca del cambio debe colocarse en una posición cómoda y su recorrido no debe obligar al conductor a separar su espalda del respaldo del asiento para colocar las marchas.

La conformación del asiento debería responder a condiciones precisas: longitud del respaldo, 45-50 cm; profundidad de la base del asiento, 42-56 cm (los asientos demasiado hondos producen compresión de los músculos de las piernas y, por tanto, de los vasos sanguíneos y del nervio ciático); los asientos deben ser blandos en el centro de su base y rígidos por los bordes (solución que permite evitar el inconveniente citado anteriormente y contrarrestar los empujes de la fuerza centrífuga).

Otros factores también importantes para el confort son la climatización y el ruido en el interior del habitáculo. El ruido, además de ser molesto, puede producir en los viajes largos un embotamiento de los reflejos que incluso puede ser causa de graves accidentes. El problema del ruido puede resolverse satisfactoriamente mediante el empleo de materiales antivibrantes y absorbentes del sonido.

También las vibraciones del motor actúan notablemente sobre el confort. Con el empleo de motores de 6 u 8 cilindros, o bien con los motores Wankel, se reducen notablemente las vibraciones y se mejora el confort.

A veces, las necesidades funcionales de un automóvil se encuentran en conflicto con el estilo. En efecto, la necesidad de garantizar un acceso confortable a los asientos, tanto delanteros como traseros, no siempre está de acuerdo con las exigencias estilísticas y aerodinámicas de un automóvil.

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