ADITIVOS - Definición - Significado

20/08/2010

Los aditivos para los productos petrolíferos son substancias que, añadidas a los lubricantes (desde pequeños porcentajes hasta un 15-20 %, en peso) y a los carburantes (en las gasolinas los porcentajes de empleo son de 0,005-0,08 %), mejoran una o varias de sus propiedades naturales o añaden nuevas características físicas, químicas o de aplicación. No pueden considerarse aditivos aquellas substancias, por ejemplo colorantes, odorantes, etc., que se emplean muchas veces no por exigencias tecnicofuncionales o por subsanar los defectos del aceite o del carburante, sino sólo por razones comerciales o fiscales.

El estudio y las primeras aplicaciones de los aditivos comenzaron cuando se comprobó que los productos derivados de la elaboración del petróleo, tanto por defectos naturales como por exigencias funcionales, no podían mejorarse con procesos de refinación, aunque fuesen muy complejos. En el campo de los lubricantes, por ejemplo, empleando substancias que contienen plomo o azufre se han podido preparar aceites que han permitido el empleo de engranajes hipoides en los automóviles. Al introducir en 1936 los aditivos detergentes en los lubricantes para algunos tipos de motores Diesel que trabajaban en condiciones muy duras de funcionamiento, se pudo impedir el agarrotamiento de los segmentos y se redujo notablemente el desgaste del motor. En lo referente a los carburantes, el descubrimiento en 1921 del plomo tetraetilo permitió obtener gasolinas de elevado octanaje y abrir el camino al empleo de motores de elevada relación de compresión.

Por tanto, puede decirse que el proceso técnico del automóvil, debido en parte a la mejora de los carburantes y de los lubricantes, está unido estrechamente al estudio y a las aplicaciones cada vez más amplias de los aditivos.

Se calcula que en un año un automóvil de cilindrada media consume 10 kg de aditivos para lubricantes y carburantes. En cuanto a la importancia comercial de esta clase de productos, basta tener en cuenta que sólo en EE.UU, durante 1971, la venta de los aditivos para productos petrolíferos supuso una cifra de 700 millones de dólares, aproximadamente.

LOS ADITIVOS PARA LUBRICANTES (aceite para el motor, aceite del cambio y diferencial y grasas lubricantes) pueden agruparse en las siguientes clases:

Que mejoran el índice de viscosidad: la viscosidad de los lubricantes disminuye al aumentar la temperatura, con la consiguiente disminución de la presión y escasa consistencia de la película de aceite en los cojinetes; esta tendencia natural se contrarresta con el empleo de aditivos que mejoran el índice de viscosidad, los cuales permiten obtener aceites menos sensibles a las variaciones de temperatura. Están constituidos por substancias que, al variar el grado de sulfatación con la temperatura, aumentan la viscosidad en caliente del aceite.

Que rebajan el punto de escurrimiento (pour point): al aumentar el escurrimiento de los aceites se facilita el arranque en frío de los motores. Son substancias que interfieren en la cristalización de las parafinas normales que contienen los aceites, reduciendo su aumento de volumen e impidiendo la consiguiente gelatinización de la masa de aceite.

Detergentes, dispersantes: mantienen limpias las superficies del motor, especialmente los pistones y los segmentos elásticos, e impiden la formación de depósitos, tanto en caliente (lacas) como en frío (posos). Además, impiden la formación de productos insolubles que deberían depositarse sobre las paredes del motor y mantienen, en una suspensión muy fina dentro del aceite, los residuos carbonosos de la combustión. Son substancias con funciones polares especiales.

Antioxidantes: evitan la oxidación del lubricante, impiden la formación de pinturas y lacas en las partes calientes del motor, reducen la pesadez del aceite y la corrosión de los cojinetes debida a la acidificación.

Antidesgaste y antirrozamiento: reducen el desgaste y rozamiento entre las superficies metálicas (levas, empujadores, cojinetes y engranajes) y forman entre las mismas dos capas adherentes con bajo coeficiente de rozamiento, disminuyendo como consecuencia los desgastes.

E.P. (extremas presiones): evitan el agarrotamiento entre las superficies metálicas; se emplean preferentemente entre los lubricantes para cambios y diferenciales, y en las grasas para cojinetes muy cargados. Normalmente se emplean jabones de plomo disueltos en aceite, o bien productos a base de azufre o cloro.

Anticorrosivos y antimohos: evitan la corrosión y la formación de mohos en los metales tanto durante el funcionamiento como durante el tiempo en el que el vehículo está parado, formando películas protectoras sobre las superficies metálicas del motor y neutralizando los agentes corrosivos.

Antiespumantes: reducen la formación de espuma derivada de la agitación del aceite tanto en el motor como en el cambio, y evitan que en los circuitos de lubricación entren burbujas de aire en lugar de aceite, con la consiguiente disminución del poder lubricante.

Los ADITIVOS PARA GASOLINAS Y GASOIL pueden dividirse en:

Antidetonantes: aumentan la resistencia a la explosión de las gasolinas, aumentando el número de octano. Están constituidos principalmente por compuestos orgánicos del plomo (plomo tetraetilo o plomo tetrametilo).

Antioxidantes: evitan las alteraciones del carburante en los depósitos de las refinerías anulando las reacciones de oxidación (que afectan principalmente a los hidrocarburos no saturados), que pueden favorecer la formación de depósitos gomosos.

Inactivadores de los metales: anulan los efectos de algunos metales que, contenidos en mínimas cantidades en las gasolinas, podrían favorecer la oxidación actuando como catalizadores.

Inhibidores de la corrosión: protegen el depósito y el circuito del carburante de los efectos corrosivos, anulando determinadas substancias acidas eventuales y formando una capa protectora sobre las superficies metálicas.

Antihielo: impide la formación de hielo en el carburador (icing) como consecuencia del notable enfriamiento del aire rico en humedad, provocado por la evaporación de la gasolina al mezclarse con el aire en el mismo carburador.

Modificadores de los residuos: mantienen limpia la cámara de combustión del motor, impidiendo la formación de depósitos que se derivan de los aditivos antidetonantes o de las cenizas de los aceites, o bien, eliminando los ya existentes. De este modo reducen el peligro de preencendido, o falta de encendido de la carga por mal funcionamiento de las bujías (misfiring).

Detergentes: mantienen limpio el carburador, garantizando su buen funcionamiento; en el gasoil se añaden junto con los antioxidantes y evitan la formación de posos, con el correspondiente desatascamiento del filtro de combustible.

Reductores de humos: se emplean en el gasoil para motores diesel a fin de reducir la opacidad de los gases de escape.

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